Hoy recordamos las risas y los abrazos a esas personas que apreciamos y sentimos como familia o amigos, las reuniones con alegrías compartidas, las tardes de playa, el sol en su piel, las risas disfrazadas de ocurrencias, las comidas preparadas con todo el amor del mundo, la compañía de una tertulia infinita, el árbol que preside y modera, la piscina que sustituye.
El hueco que deja es una representación de la tristeza de su partida. En el libro “Un Mundo en las Nubes” Alma también deja un hueco al convertirse en lluvia y dejar de ser nube. La escena de un cielo limpio, desnudo sin nubes, nos traslada a la ausencia de ese ser querido. Ese espacio vacío no es real. Es un recipiente de memorias, un espacio donde se instalan momentos bellos y de enseñanzas. Es un contenedor de alergias, de satisfacción, de cariños varios, de amistad. En él caben todas las cosas buenas que hizo en la Tierra.
Ahora resuenan en nuestro interior como ecos de nuestra propia voz, como si nada de ello hubiese ocurrido, una pesadilla de la que quieras despertar cuanto antes. Reverbera en nosotros como una batalla perdida, una lucha encarada con valor pero huérfana de éxitos. A pesar de todo, ella fue como un faro de esperanza, que intentaba convencernos que iba a superar cuantos obstáculos se pudieran en su camino, pero todos sabíamos la certeza del inevitable naufragio en la orilla. No hubo tormenta que predijera el final. Había nubes a lo lejos, pensando todos que tardaría algunos días en llegar.
El reconocimiento de una vida de amor, de entrega, de sacrificio, una vida rodeada de seres de luz que le ayudaron a sobrellevar los momentos menos agradables de la vida. Nos hace recordarla con honor, con orgullo y con satisfacción su figura quijotesca, con su Sancho Panza como leal escudero. Damos las gracias por haber compartido con una gran mujer una vida llena de cariño. Con un sinfín de anécdotas y de preciosos momentos. Una suerte quienes hemos podido seguir el cariño que regalaba.
Celebramos en estos momentos la vida, una vida interrumpida pero no por ello deja de ser plena, satisfactoria, formidable. En su trabajo, con su familia, con sus amigos. Nos queda ahora la esperanza de que su espíritu viva en cada una de las personas que la recordamos con cariño inmenso, su luz brillará en nosotros, para orientarnos en nuestro buen camino. Ella nos hablará ahora por medio del canto de un pájaro, por una canción, por la hermosura de una flor, en las voces de otros, la sonrisa de otros, la alegría de otros.
Estamos seguro que el recibimiento que ha tenido habrá sido parecido al que tuvo Alma al volver a ser nube “El recibimiento fue espectacular, lleno de luces de energía, destellos con miles de colores. En realidad es una fiesta que una nube vuelva al lugar al que pertenece. De esta forma sienten todo lo espléndida y majestuosa que fueron antes de llover”. Vuelve a su casa, al lugar del cual partió para embarcarse en este viaje en la tierra. La transformación es mágica y no está exenta de emociones encontradas. La certeza de que está en un entorno bonito y familiar y el sentimiento de abandono en el que nos encontramos. El tiempo pondrá todo en su sitio y cualquier sentimiento adverso se tornará en alegría al recordarla.
Siempre vivirá en nosotros con el cariño que nos dió y le dimos


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